Falta de chips deja sin stock consolas en todo el mundo

No habrá suficientes consolas para todos durante estas Navidades. Esa es la primera conclusión que podemos sacar de una crisis de materiales semiconductores que se está alargando mucho más de lo deseado. La situación afecta tanto a las compañías fabricantes como de los consumidores, que no pueden hacerse con sus productos deseados. Esta situación aflige a todo, no solo al mundo de la electrónica de consumo; con efectos colaterales como el encarecimiento de materiales básicos, transportes y la mano de obra, igualmente afectada por aspectos que, al final del día, comprometen directamente a una cadena comprometida. Repasamos todo lo que sabemos hasta el momento y en qué se traducirá esta situación para la distribución y venta de consolas en los próximos meses tras contactar con cadenas de tiendas o la propia Nintendo, Sony y Microsoft.

La globalización se está viendo oprimida desde el inicio de la pandemia, cuando por motivos de causa mayor el transporte aéreo y marítimo (90% del comercio mundial) paró en seco, obligando a las principales capitales económicas a replantear sus modelos de negocio, más cercanos a la producción local; menos dependientes de la importación. No es tan fácil, sin embargo, porque el motivo principal por el que existen muchos acuerdos comerciales con países de Asia y Oriente Medio se debe al bajo coste de la mano de obra.

 

Hay datos que hacen saltar todas las alarmas. El pasado octubre, EL PAÍS publicaba un artículo repasando el coste del precio de los contenedores a escala global y cómo se estaban complicando las fechas de entrega de dichos contenedores. Si en febrero de 2020 el precio de un container de 40 pies rondaba los 1.200-1.300 dólares, al término del pasado curso se situó en 2.500 dólares. La tendencia era tan negativa que los peores pronósticos se cumplieron, principalmente porque las fábricas seguían cerradas y parte de la población de países clave seguía confinada. Este octubre de 2021, enviar esos mismos contenedores cuesta más de 9.860 dólares.

Si bien los principales agentes de las empresas tecnológicas estiman una recuperación casi total para la segunda mitad de 2022, no son pocas las voces que sitúan una “vuelta a la normalidad” para el año 2023. Dicho de otro modo: 2022 será un año muy complicado y con unos precios todavía anómalos. Descarga de contenedores marítimos en el Puerto de Los Ángeles, California, Estados Unidos.

En declaraciones a esta misma fuente, Fernando Gil, director general en BSH Electrodomésticos (Bosch) y presidente de la patronal de ese sector, resume qué está pasando: “Muchos aparatos electrónicos grandes como lavadoras, frigoríficos y hornos tienen componentes que vienen de China para ser ensamblados en Occidente. Y el cierre de fábricas, el retraso en el envío por la falta de contenedores y los cuellos de botella en los puertos han hecho que escaseen”. En 2020, el retraso en la entrega de contenedores a través del tráfico marítimo era de entre el 25 y el 30%; mientras que en julio de 2021 se situaba en el 64%.

En España, por ejemplo, el sector más aquejado es el de la maquinaria y vehículos, con una media de 90 días de retraso en la entrega de materiales. La electrónica se está viendo con más de 69 días de retraso en las entregas. En una situación normal, un viaje de contenedor de China a Europa (o Estados Unidos) no debe superar los 14 o 15 días. He aquí donde se ven afectadas severamente las consolas de videojuegos.

Fuente: meristation