eFootball 1.0 evoluciona

Cuando apareció eFootball, las sensaciones fueron malas. Habíamos estado un par de años esperando lo nuevo de Konami -con un más que sólido update de PES 2021 de por medio- y nos encontramos un juego que tiraba por la borda aquello que nos había enamorado en los últimos años. Ahora, cual FC Barcelona con la llegada de Xavi, eFootball quiere redimirse y volver a la senda del éxito. Hemos estado en Londres probando durante varias horas la versión 1.0, que cambia mucho y para bien lo que siempre ha sido importante en la saga: el fútbol. Este es el primer paso.

El modelo free to play de eFootball, con cross-play con todas las plataformas -incluido móviles- todavía tiene que desarrollarse y aportar mucho más para ser un éxito. Esto pasa por los eventos, modalidades y equipos disponibles, naturalmente. Pero mientras esperamos cuáles son los planes en este sentido, lo cierto es que algo era mucho más urgente de solucionar: la jugabilidad. El cambio de motor al Unreal Engine 5 fue dramático para el título, que llegó con un ritmo, físicas, reacciones y controles que no tenían nada que ver con los últimos PES. El juego fue muy criticado y la compañía se disculpó y decidió trabajar en silencio. El resultado son estas impresiones que nos aportan esperanza: hay muchos cambios acertados y necesarios.

Empezamos por unas sensaciones generales tras haber jugado decenas de partidos. La versión 1.0 de eFootball ha mejorado de forma evidente en ritmo, en respuesta de los jugadores, en animaciones, en situaciones de juego. Animaciones mucho más ágiles y realistas, choques, refriegas y físicas que nos recuerdan a los últimos PES y una mejora evidente en la velocidad de disparos y de pases, así como en la respuesta inmediata a nuestras acciones. Hemos tenido esa sensación que tanto nos gustaba: el poder sentir que es un juego pausado, pero no lento, donde un pase mal hecho se castiga pero por el contrario, la circulación de balón es una de sus grandes virtudes. El tiqui-taca brilla y vuelve a ser satisfactorio.

Todo esto se debe a una aplicación mucho más precisa y trabajada de lo que el equipo de Konami quiere para su juego de fútbol con el nuevo motor Unreal Engine 5. Ahora sí se le está sacando partido y eso se nota: ya no tenemos choques extraños, jugadores que se tambalean ante situaciones de juego normales ni movimientos estúpidos. El equipo se mueve como tal, el bloque va en armonía y no tenemos agujeros surrealistas en defensa ni desmarques poco eficaces en ataque. Todo es más PES, básicamente. Vemos saltos para luchar por un balón que son verosímiles, refriegas poniendo el brazo a nuestro rival que recrean situaciones reales, y muchos más detalles que nos convencen. Esto sí pinta bien. Y a todo esto, hay varias novedades en mecánicas que ayudan a convencernos del todo.

Como decíamos, los jugadores se mueven de forma equilibrada y como conjunto sin grandes errores, pero son algunas mecánicas las que hacen que sintamos que tenemos de nuevo el control de nuestra defensa. Por un lado, mantenemos la presión con X, pero hemos añadido el poder presionar con un compañero con tan solo pulsar R1. Esto, que es básico, vuelve a la saga para dar otro aire a la defensa. Podemos mandar a la presión un compañero y acompañarlo con nuestro jugador, o en cambio, ir a tapar con nuestro central posibles huecos.

Las posibilidades vuelven a ser lógicas. Más cuando tenemos otras herramientas como el Matchup, que es básicamente mantener L2 para que el defensa se mueva de cara al que tiene el balón, aguantando con pasos laterales. A todo esto hemos añadido la carga con cuadrado, que nos permite poner el cuerpo con el hombro como nueva manera de intentar frenar a los rivales. La sensación es que tenemos un control de la defensa mucho mayor y mucho más eficaz, algo que se agradece, nos guste más retrasar la línea y esperar o presionar con varios jugadores a la vez. Ahora se puede decidir.